MELLARIA
Desde muy pronto, aun cuando desconocemos como antes he indicado la fecha de su fundación, a poco de la conquista romana el territorio del Alto Guadiato pasa a ser controlado desde una ciudad que alcanzará el estatuto de municipium en época flavia, que ha podido ser identificada en el hoy denominado Cerro de Masatrigo, junto al pantano del San Pedro, y que recibió el nombre de Mellaria.
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De ella se conservan hoy numerosas ruinas visibles, pero, sobre todo, ha aportado una cierta cantidad de testimonios epigráfico de gran trascendencia que nos hablan de la organización político-administrativa de la ciudad, de sus más importantes prohombres -entre los cuales el primer flamen Baeticae-, e incluso del evergeta que financió a título póstumo el acueducto de la ciudad, destinado a enriquecer considerablemente el nivel de vida de sus habitantes, poniéndola así a la altura de los más desarrollados centros urbanos de la provincia. Además, en los últimos años han sido recuperados gran cantidad de restos arquitectónicos que nos hablan de la monumentalización que la ciudad conoce tras su elevación al rango de municipium, e incluso algunos fragmentos escultóricos, en mármol y en piedra local, de estatuas públicas y privadas -funerarias, que, por primera vez, comienzan a dibujarnos para una ciudad cordobesa al norte del Guadalquivir un panorama semejante al que se detecta en los grandes y florecientes núcleos urbanos de Campiña y Subbética.
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Además, y como elemento último de explotación del territorio, en torno a ella surgen enseguida numerosos centros poblacionales de diferente signo, que por un lado parecen translucir una cierta centuriatio -reparto oficial de la tierra en lotes prefijados-, y por otro, a través fundamentalmente del análisis de la numismática que han proporcionado, reflejan una evolución poblacional que intentaré sintetizar en las líneas siguientes.
El 21,33 % de las monedas identificadas se inscribe dentro del periodo preimperial, y aparecen representadas en tres de los siete yacimientos que proporcionan numerario, en dos de los cuales (La Loba y La Pava) constituyen el único representado. Es una constatación que se explica sin dificultad en función de la explotación de las minas, que, de acuerdo con todos los datos de que disponemos, se inicia ya en la segunda mitad del siglo II a.C., manteniendo un primer periodo de esplendor hasta las Guerras Civiles. Sin embargo, si bien en otros puntos de la provincia muchas de estas minas volverían a ser explotadas durante la etapa imperial, en la comarca del Alto Guadiato no parece haber sucedido así.
El único yacimiento no minero en que aparece numismática preimperial es el de Los Abriles, próximo a la margen derecha del Guadiato. Es un hecho que no permite una explicación fácil, si tenemos en cuenta que por el momento no hemos constatado en todo el territorio otro tipo de poblamiento de época republicana que aquél relacionado directamente con la explotación de las minas; no obstante, Los Abriles, además de ser uno de los asentamientos que manifiesta una mayor riqueza material, es también uno de los que ofrece un mayor arco cronológico en lo que se refiere a su periodo de ocupación. De esta manera, si partimos del hecho de que ya en la segunda mitad del siglo I d. C. vivió su primer momento de brillantez, el hallazgo de una moneda republicana no tiene mayor importancia que la de ser un ítem de carácter residual, algo que resulta bastante habitual y que se atestigua con cierta frecuencia en otros asentamientos de este mismo tipo, caso de la Villa de El Ruedo, en Almedinilla.
En lo que se refiere a las cecas de origen, destacan sin lugar a dudas las de Castulo y Obulco, en Linares y Porcuna, respectivamente, y, en cuanto a los yacimientos, es La Loba la que reúne el mayor procentaje, con mucho, de numerario. Esta segunda circunstancia tiene su explicación más inmediata en el hecho de que se trata del único yacimiento excavado en toda la comarca; respecto a las cecas, el predominio de Obulco y de Castulo debe explicarse en función de la existencia de alguna ruta comercial que debía tener origen o fin en la zona minera de Linares y un importante punto de recalada en Porcuna, desde donde se bifurcaría, en dirección a la zona minera de Sierra Morena, por un lado, y hacia Córdoba directamente, por otro.
Finalmente, la diversidad y cantidad de tipos y cecas en La Loba, más que evidente, debe interpretarse como consecuencia de la propia actividad económica del yacimiento. Algo que va a crear un trasiego permanente de personas y bienes con procedencia y destino variado, que se servirían además de los caminos a que antes hemos hecho alusión.
A época altoimperial, es decir, a los siglos I y II d.C. corresponden tan sólo el 5'33% de las monedas que hemos podido estudiar. Aun cuando en la segunda mitad de siglo se documentan algunos asentamientos en pleno vigor tal es el caso de Los Abriles, Los Sortes o La Soleta, todo parece confirmar que, con posterioridad a la interrupción de la explotación minera, en torno a los mediados del siglo I d.C., Mellaria comienza a ser potenciada, hasta desembocar en el programa de urbanización y monumentalización de sus estructuras que viene a coincidir con la concesión del estatuto de municipium. Todo lo cual la lleva igualmente a concentrar el grueso de las actividades económicas.
En el siglo III d.C., al que se adscribe un 10'66 del numerario que hemos podido manejar, continúan en vigor la propia Mellaria y los más importantes asentamientos en explotación ya desde el siglo I d.C. Así ocurre con Los Abriles, Los Sortes o Los Tejares, sin que, por el momento, apreciemos la creación de núcleo más alguno. De esta manera, si por algo podemos hablar de crisis del siglo III en la comarca del Alto Guadiato sería exclusivamente con base en la disminución proporcional del numerario, que, con excepción de Mellaria, no pasa de un ejemplar por yacimiento.
Finalmente, a los siglos IV y V corresponden el 37'33% de las monedas, porcentaje nada despreciable ni en el número, ni en los tipos representados que, indudablemente, nos dibujan un panorama de cierta prosperidad en la zona, coincidente con el que se comprueba para otras áreas de Andalucía. Continúan habitados, y con porcentajes similares de numerario aunque no debemos olvidar la parcialidad de nuestras conclusiones, Mellaria (2 ejemplares sólo contabilizamos los que permiten su adscripción a un reinado concreto); Los Abriles (2 ejemplares); La Soleta y Los Sortes (ambos con tres ejemplares). Se documentan monedas, igualmente, en Los Tejares, todo lo cual nos dibuja un panorama perfectamente definido en lo que respecta a la evolución diacrónica del poblamiento romano en la comarca.