Monumentos
Se encuentra enclavada en el punto mas alto de la villa, reconstruida sobre las ruinas del castillo del Comendador Mayor de la Orden de Calatrava Don Fernán Gómez de Guzmán, que a su vez esta levantado sobre los restos de una iglesia probablemente dedicada a Santa María según se puede comprobar por los restos y signos externos que se aprecian como el arranque de los arcos de herradura que soportaban las campanas y que son estilo mudéjar.
La reconstrucción de la Iglesia finaliza en 1.494, según se puede leer en las inscripciones latinas del arco toral de la misma en la nave central que da entrada al altar mayor, el
texto dice:
“ESTA OBRA SE ACABÓ AÑO DE MCCCCCXCIIII AÑOS SEYENDO OBISPO DE CÓRDOBA EL MUY REVEREDO DON IÑIGO MANRRYQUEY OBRERO ALONSO FERNANDES DE MOLINA VICARIO DE ESTA VILLA LA QUAL OBRA SE ACABÓ COMPLETAMENTE CON LIMOSNA DESDE CONCEJO.”
Preside actualmente esta Iglesia Parroquial la imagen de Nuestra Señora del Castillo, talla gótica de finales del siglo XIII o principios del XIV, rescatada del oratorio del Castillo y restaurada en varia ocasiones, anteriormente en el siglo XVIII y XIX, la parroquia estuvo presidida por la Virgen de la Asunción.
El edificio de planta rectangular tiene tres puertas de acceso. En el muro norte se encuentra la puerta del Evangelio o puerta de aljibe con un arco ojival con arquivoltas,
rematada por una hornacina para imagen, con salida al exterior por un pórtico formado por arcos medio punto apoyados sobre pilares cuadrados de piedra.
La puerta de entrada principal mirando al Sur o puerta de la Epístola, tiene también un pórtico rectangular mezclando la piedra de granito gris enmarcada en molduras góticas, formado por cuatro arcos de medio punto que descansan sobre tres columnas de estilo corintio procedentes de otras construcciones. La columna izquierda de granito gris con capitel romano del siglo II, la del centro de mármol blanco con capitel del siglo IV y la tercera de mármol rosado con capitel romano de la segunda mitad del siglo I. La puerta presenta un arco ojival con arquivoltas y moldura que semejan un arco conopial.
La puerta Oeste o Puerta del Sol, esta formada por un arco ojival enmarcado por un alfiz con fustes romanos a modo de jamba.
En el interior nos encontramos un edificio que corresponde al gótico tardío o isabelino, tipo basílica de tres naves, la central es más amplia y alta que las dos laterales, rematadas por ábsides rectangulares, con bóvedas de crucería y arcos ojivales más apuntados hacia los pies de la Iglesia. La bóveda de la Capilla Mayor es la de mayor riqueza arquitectónica, formada por terceletes que determinan una forma estrellada, generando un conjunto pobre en riqueza de materiales y a su vez amplio, elegante y esbelto, enriquecido por pinturas murales de las que hoy se sean recuperado muchas y están en vías de restauración.
CAPILLA Y RETABLO MAYOR.
Se encuentra presidido por la Virgen del Castillo, titular de esta Parroquia, imagen de tamaño natural, en pie, de rostro redondeado con aspecto sonriente, cubierta con un manto que a su vez cubre la parte inferior del niño que sostiene sobre su brazo izquierdo, de talla realista que mirando al rostro de su madre porta en su mano una fruta.
El Retablo Mayor de estilo plateresco, dividido en cinco calles, siendo la central y las laterales más anchas con tres cuerpos sobre un banco o pedrela muy plana y de fuerte horizontalidad, de estructura clara ideado para colocar en las imágenes, mantiene en general un estilo que empieza a introducir los atisbos renacentistas en Córdoba. Su construcción data de los años 1.523 a 1.527.Cabe destacar do hechos importantes: que las puertas no se abren a la altura del suelo y que no se abran hacia ninguna estancia lo que hace suponer que no realizado para este lugar y por otra parte la calidad de la talla, de la imaginería y la propia arquitectura nos determinan que las imágenes podían proceder de un retablo anterior y fueron acopladas al mismo, sin embargo forman un conjunto cercano en la época entre imaginero y arquitecto.
Es un retablo de madera policromada dorada articuladas con pilastras de orden corintio, decorada con abundantes elementos vegetales. El remate del retablo no existe. El contenido de sus imágenes nos narran la Infancia y Pasión de Jesús, sin embargo no están colocadas en el orden lógico para el espectador, debido probablemente a la restauración y nueva ubicación del retablo en 1.903.
En el lateral derecho se abre la puerta de entrada a la sacristía de madera tallada y dorada con lacería de atisbos mudéjares y ornamentación gótica. El resto ornamental de esta capilla lo forman dos lienzos de carácter popular del siglo XVII y XVIII, así como la sillería del coro que ha sido completada con los sitiales del convento de los PP.FF. de la misma época.
CAPILLA DEL SAGRARIO.
Junto a la Capilla Mayor se encuentra la del Sagrario, presidiendo la nave del Evangelio, fundada por el chantre canónigo don Antón Ruiz de Morales, natural de esta villa, bajo la advocación de la Asunción de Nuestra Señora, grupo escultórico que preside el retablo.


Este retablo de tipología gótica de finales del XV y principios del XVI, consta de tres calles con dos cuerpos y un banco, todo realizado con madera dorada, es un conjunto de madera tallada y policromada de ascendencia nórdica que preside la Virgen de la Asunción en la versión popular del Medioevo. El resto del retablo lo componen siete óleos sobre tabla con fuertes influencias hispano flamencas de la escuela cordobesa del siglo XVI con influencias renacentistas, realizadas por el maestro de Fuente Obejuna.
Otros retablos e imágenes importantes dentro del conjunto ornamental de la Iglesia son: La capilla y retablo de la Virgen de Gracia, Capilla del Resucitado, Retablos colaterales del Sagrado Corazón, el Altar de Ánimas, Capilla del Baptisterio, Capilla de Santa Bárbara, Capilla de San Joaquín y Santa Ana, Capilla de Nuestra Señora de los Dolores, Capilla de la Inmaculada Concepción, Capilla de Nuestra Señora del Rosario y las Pinturas Murales.
PINTURAS MURALES.
Son pinturas al fresco realizadas sobre pilares, bóvedas y portadas de las capillas colaterales. Se descubren allá por 1.956, siendo párroco de la misma D. Miguel Castillejo; suponen una extraordinaria muestra del arte cordobés de tradición hispano-flamenca de finales del Medievo. Son pinturas de autores anónimos, basadas en estampas de otros pintores por lo que no forman un conjunto pictórico global, que fueron sufragadas por donantes que representaban a los santos de su devoción, apareciendo incluso ellos mismos en dichas pinturas, pertenecen estas pinturas a la época fundacional de la Parroquia, destacan pasajes de la vida de Cristo de clara influencia renacentista.
MUSEO PARROQUIAL.
Este Museo creado por iniciativa del párroco D. Ángel Luis Cepeda Carmona con el fin de dar mayor esplendor a las magnificas piezas que se muestran en el mismo. Fue inaugurado por José Antonio Infantes Florido, obispo de Córdoba, el día 14 de Enero de 1.995. En este Museo se exponen:
CUSTODIA PROCESIONAL.
Magnifica joya del Plateresco, atribuida al cordobés Juan Ruiz el Vandalino, discípulo de Enrique de Arfe, por lo que su realización debió ser sobre el 1.550. Es la mejor muestra renacentista de Córdoba. Pieza en forma de torre, con cuatro estructuras o cuerpos decrecientes sobre base cuadrada con salientes en ángulo recto en las esquinas con excelentes relieves, toda la orfebrería está realizada en plata de su color y plata dorada, con escenas relacionadas con la Eucaristía.
El primer cuerpo presenta un arco de medio punto sobre pilastras decoradas en sus cuatro frentes, los relieves presentan luchas de tritones, centauros y jinetes. En el centro el manifestador sobre peana con cuatro animales fantásticos y un astil rematado por el viril con orlas de fina decoración plateresca y cobijado por una cúpula se encuentra Dios Padre rodeado de ocho figuras en relieve de buena técnica. En las esquinas hay cuatro torrecillas de tres cuerpos, el superior circular con columnas abalaustradas y rematado por cuatro estatuillas que representan a San Miguel, San Cristóbal, San Sebastián y San Jorge.
El segundo cuerpo con columnas en las esquinas decoradas intensamente, la abertura de arcos geminados es un detalle singular que no se encuentra en ninguna otra custodia. Estos arcos cobijan ocho figuras, los cuatro Evangelistas y los cuatro Padres de la Iglesia de estilo manierista.
El tercer cuerpo, está dintelado con balaustres en las esquinas rematadas con espadañas y un soldado, en el centro se encuentra San Juan Bautista.
El cuarto cuerpo cobija una campana y el remate superior presenta la figura de Cristo resucitado.
CUSTODIA DE DIEGO DE ALF
ARO.
Pieza en plata dorada, cincelada repujada y fundida entre 1.559 y 1.562, fecha del Pontificado de Don Diego de Álava y Esquivel, Obispo de Córdoba, cuyo escudo aparece en el pie y se le añadió el viril posteriormente.
Es de planta cuadrangular con lóbulos en los centros con relieves de los cuatro Evangelistas y en las esquinas las virtudes teologales y el escudo episcopal; en el centro hay una corona de laurel cincelada, decorada en su parte superior por una crestería de estilo renacentista. El viril está rematado por una cruz con brazos de sección romboidal.
COPÓN
Es una pieza extraordinaria de plata, repujada y cincelada, que fue terminada en 1.752 por Damián Castro. Este copón de forma circular esta decorado con alegorías eucarísticas y rocallas. El vástago con molduras termina en nudo con forma de pera invertida. La copa ovalada y grande con la parte superior lisa que hace contraste con los tres cuartos de la parte inferior profundamente decorados con rocallas. La tapa, con el mismo tipo de decoración y escalonada con perfiles convexos, remata con una cruz con brazos de sección romboidal.
JUEGO DE NAVETA Y CUCHARILLA
Piezas realizadas en plata, la naveta cincelada y repujada, posiblemente de Francisco de Paula Martos, aunque no está muy legible el marcado del punzón, el contraste de Diego de Vega y Torres, realizadas ambas piezas entre 1.759 y 1.767. La naveta de pie circular y pieza troncocónica lisa, acabada en pieza convexa a modo de cúpula invertida con decorados de tipo eclíptico como corresponde al siglo XIX.
VIRGEN CON EL NIÑO 
Es conocida popularmente como la Virgen de la Berenjena. Debido al parecido de la fruta que lleva en la mano para ofrecérsela al niño.
Es una talla de la primera mitad del siglo XVI, con atisbos fuertemente nórdicos, de extraordinaria calidad en belleza, forma y policromía, sus rostros tienen una innegable influencia flamenca. La corona que posa sobre la cabeza tiene los punzones de J. León y Castro y realizada sobre mediados del siglo XVIII. 
CRUZ PARROQUIAL
De estilo renacentista, en plata, cincelada y repujada, con el cristo fundido, realizada por Diego de Alfaro y Pedro Damas.
Cruz de brazos rectos con medallones que representan a los Evangelistas y en el anverso a la Magdalena, San Juan y el pelícano, decorados al gusto renacentista. La cruz descansa sobre un elemento trapezoidal y una cúpula con gallones parejos. El nudo es hexagonal y presenta en su cara seis nichos de medio punto entre pilastras de orden compuesto con figuras de seis apóstoles.
CRISMERA
Es la más antigua de las piezas expuestas en este Museo Parroquial, debió ser realizada entorno al 1.500, es de plata cincelada, tiene el sello de Córdoba con caracteres góticos.
Es de pie circular con vástago hexagonal, decorado en base con una estrella con influencias mudéjares, con inscripción latina que continúa en la copa como único elemento de decoración, tiene una crestería gótica y carece de remate.
A continuación relacionamos otras piezas de extraordinario valor y calidad que se exhiben en este Museo y que no se describen en esta página, pero que pueden ser consultadas en libro de SEBASTIÁN GÓMEZ RIVERA, texto del que han sido sacadas todas las notas anteriores:
Cáliz de Sebastián de Córdoba y contrastado por Juan Sánchez en el siglo XVI, Cáliz del siglo XVII, Portapaz con la Adoración de los Reyes Magos, Estandarte del Siglo XIX de la Hermandad del Santísimo Sacramento, Grupo tallado en madera de SAN JOAQUÍN Y SANTA ANA perteneciente al siglo XVI, “Bula Considerantes Nostrae Mortalitatis del Papa Alejandro VII”, Llaves de plata del siglo XVIII, Media luna en plata del siglo XVI, Hostiario en plata de Diego Fernández del siglo XVI, Porta viáticos del siglo XVIII, Puerta del Sagrario del siglo XVII, Juego de Aguamanil, Juego de Vinajeras y Salvilla, “Bula Cum sicut accepimus del Papa PAUL V, dada en Roma en 1.605.
Desu fundación ycomienzos: Tras la muerte del Comendador Mayor de la Orden de Calatrava a manos de los vecinos de la villa, se entabla una fuerte persecución yseveras
medidas de control por lo que los habitantes de la villa huyen hacia las sierras más próximas buscando refugio y protección. Las condiciones de mendicidad y miseria, unidas a las necesidades pastorales de atención, son lo que motiva a Fray Juan de la Puebla a fundar en el termino de Hornachuelos el primer convento de la Santa Provincia de Santa Maria de Porciúncula, que supondría la primera instalación básica para irse acercando a otros pueblos de la zona.
Sobre 1.520, el obispo de Córdoba Don Alonso Manrique que tenía fuertes vínculos de amistad con Fray Francisco de los Ángeles del convento de Santa Maria de Hornachuelos, conocedores ambos de las necesidades de los vecinos de Fuente Obejuna, ponen en marcha los procesos para la Fundación de un Convento Franciscano en esta villa. Enterada doña Juana de Cárdenas, hija del Maestre de Santiago y conmovida por tan ilusionante idea decide que dicho convento se construya con su Patrimonio.
El 12 de Octubre de 1.520, por mediación de don Alonso de Manrique y a través de fray Juan de la Serena, se presenta la petición conjuntamente con la del propio Concejo de la villa al Provisor General de la diócesis don Pedro Ponce de León, quien autoriza al Padre Francisco de los Ángeles o persona en quien delegase la creación y fundación de dicho convento, siendo según consta en la Historia de la Provincia, Fray Francisco de la Hinojosa que era Provincial de la Orden. Su Ubicación, en un principio fue, en un paraje a quinientos pasos del lugar, junto a un arroyo y que podría coincidir según Manuel Rivera con la huerta de Perrengue; se dedicó este convento a Nuestra Señora de la Esperanza.
Vivieron los franciscanos 74 años en este lugar, hasta que en 1.594, se trasladan a la ubicación que tiene en la actualidad sobre unos solares que pertenecían a los señores Miguel y Tomás Caballero, Donorio y Maria Fernández y Castillejo. Sufrió el convento reformas importantes y ampliaciones durante el siglo XVIII. Vivieron los frailes en este convento hasta 1.835, abandonando el mismo tras la desamortización de Mendizábal.
Posteriormente, en 1998, se trasladaron a Fuente Obejuna un grupo de franciscanos, cuya misión era la de construir un nuevo convento para servir y recoger a los enfermos de esta
villa; construyéndose el convento de San Francisco el 30 de Abril de 1905 gracias al Padre José Escolá y a las gestiones del Padre Miguel Soria.
Durante este siglo la situación de los franciscanos se agravó cuando las grandes familias de esta localidad dejaron de ofrecer limosna para esta comunidad en un momento de crisis económica. El convento fue incendiado en la Guerra Civil, siendo asesinados algunos de los franciscanos; el Camarín fue restaurado en 1953.
La iglesia es de una sola nave cubierta por una bóveda de medio cañón y dividida en cinco tramos, que están separados por arcos fajones, con grandes lunetos. Su crucero es estrecho, con pequeños brazos cubiertos por bóvedas de cañón, enlazándose a través de una cúpula central sobre pechinas y con un gran ejemplar decorativo.
El coro alto se encuentra sobre un arco rebajado con una bóveda de cañón que cubre el sotocoro.
CAMARÍN: El camarín de Ntra. Sra. De la Esperanza, es la parte principal de esta iglesia, construido de mampuesto y piedra negra, es un cuerpo
arquitectónico que presenta una planta inferior, a modo de sacristía y cubierta por bóveda de aristas y tres semicúpulas. La planta superior, el camarín, es una planta centralizada, en forma de dos rectángulos cruzados. Toda esta planta está cubierta por una cúpula semiesférica con óculos laterales donde destacamos su exuberante decoración, rematando en una pequeña torre en forma de linterna. La cúpula descansa sobre unas pechinas de rica decoración rococó, como ángeles, tarjas, flores o unas cartelas en la s que aparecen las palabras “Ave María”.
Las yeserías están enriquecidas por el color, acompañadas de molduras de madera policromada con incrustaciones de espejos. El pavimento es de mármol, mientras que la escalera que accede al camarín es de piedra de jaspe, exceptuando dos de sus escalinatas en las que se utilizó una piedra similar.
El exterior del camarín, está cubierto por cornisas de piedra tallada, de igual forma que las esquinas que forman los entrantes y salientes. En su fachada exterior encontramos una puerta a los pies de la iglesia, siendo un simple vano adintelado enmarcado por granito oscuro, mientras que la entrada de la Epístola, se encuentra flanqueada por pilastras, coronándose por medio de un frontón.
Una de las cosas importantes que se deben destacar es la luz, que dota al camarín de un gran encanto; la luz es abundante e intensa transmitida por dos ventanas laterales y por la propia cúpula. La elevada posición del camarín, sus lujos decorativos y su luminosidad hacen que la imagen de Ntra. Sra. de la Esperanza se presente como una aparición milagrosa, mientras que el camarín representa la imagen del cielo.
El camarín aparece como espacio de la divinidad y como el lugar más santo de la iglesia donde se aloja la imagen de Ntra. Sra. De la Esperanza, apareciendo algunos símbolos de la Letanía de la Virgen, cantar de los cantares e incluso una leyenda en la que la Virgen goza de hija, madre, esposa y esperanza de salvación: “ HIJA DEL ETERNO PADRE Y ESPERANZA NUESTRA; MADRE DEL ETERNO HIJO Y ESPERANZA NUESTRA; ESPOSA DEL ESPÍRITU SANTO Y ESPERANZA NUESTRA”.
RETABLOS: Hemos de destacar el Retablo Mayor de madera tallada y policromada, fechado hacia la segunda mitad del siglo XVIII. Presenta un orden central dividido en tres calles,
separadas por columnas salomónicas decoradas con racimos de uvas, membrillos y granados.
Las calles laterales están compuestas por dos hornacinas en las que se encuentran imágenes de santos. La calle central posee un manifestador para la eucaristía. Éste orden central está sostenido sobre un zócalo que presenta en sus extremos dos puertas figuradas. Este orden se remata con un ático en cuya parte central se sitúa un óleo representando a la Sagrada Familia en la Casa de Nazaret. Coronando las calles laterales, aparecen escudos de la familia Montenegro, que fue la fundadora del camarín y la que costeó la mayor parte de la obra.
En el crucero de la iglesia existen otros dos retablos de madera tallada, pertenecientes a la segunda mitad del siglo XVIII.
El del lado del Evangelio presenta una orden central dividida en tres espacios, apoyado sobre un banco y rematado por una hornacina que cubre una pintura de óleo representando la Aparición de la Virgen a un Franciscano. El del lado de la Epístola es similar, solamente la pintura representa la imagen de Santa Ana aleccionando a la Virgen Niña.
La ermita de nuestro Padre Jesús Nazareno y Nuestra Señora de La Esperanza, fue la antigua igles
ia de San Miguel, siendo una pequeña iglesia propia de la época anterior a la Reconquista.
Se trata de una pequeña muestra de arte mudéjar generada con los modelos propios y locales. R. Ramírez de Arellano consideró esta iglesia como la más antigua de Fuente Obejuna, siendo construida sobre los restos de una antigua construcción islámica del siglo XII.
Durante toda la Baja Edad Media, esta iglesia fue la antigua parroquia de la localidad bajo la advocación de San Miguel, aunque en el siglo XV fue conocida con el nombre de iglesia de Santa María. En los siglos XV y XVI, esta ermita servía para celebrar reuniones del Ayuntamiento, así como era utilizada por los propios vecinos para organizar las revueltas contra el Comendador Mayor de la Orden de Calatrava, D. Fernán Gómez de Guzmán.
Por lo que podemos observar, esta ermita ha sufrido varias reformas presentando actualmente una planta bastante irregular, con tres naves separadas por arcos formeros a ambos lados. Los arcos que forman el lado del Evangelio son de ladrillo, presentando una forma apuntada y sosteniéndose sobre grandes pilares rectangulares; los el lado de a Epístola, son de piedra y que según Ramírez Arellano tienen un origen musulmán.
Las capillas de la cabecera tripartita, al haber sufrido restauraciones, pertenecen a distintas etapas: la capilla central se alza sobre unas pilastras toscanas con molduras resaltadas. La más antigua es la del lado del Evangelio que se compone de dos partes: una de ladrillo con bóveda de cuatro lunetas y una segunda con cuatro arcos sobre los que se eleva una cúpula sobre pechinas. Las capillas se separan de las naves por medio de verjas de maderas de carácter popular.
RETABLO: Retablo Mayor pertenece al asegunda mitad del siglo XVIII, siendo una obra realizada en madera tallada y policromada. Costa de un solo cuerpo decorado con frutos y elementos fitomorfos, en el que se encuentra la imagen de Jesús Nazareno, con un tamaño natural fechada en la primera mitad del siglo XVIII.
Los retablos laterales son de la segunda mitad de siglo, mostrando imágenes como la de San Idelfonso y San Bartolomé, así como la imagen de San Miguel. En esta ermita también se encuentra la imagen de Nuestra Señora de la Esperanza, obra moderna realizada por Domingo Sánchez Mesa, en 1955.
ContenidoSegún Regidor Caballero Villamediana, en el siglo XVIII, esta ermita tenía amplias enfermerías para la curación de pobres y enfermos. Esta iglesia estaba dedicada a la imagen de Nuestra Señora del Amparo; pero a principios del siglo XX parte de esta ermita sufrió un proceso de deterioro que hasta actualmente no ha sido restaurado.
La iglesia es de una sola nave presentando dos etapas constructivas, que afectaron a la capilla mayor y al resto de la ermita.
La capilla mayor de planta cuadrada presenta un arco toral y dos arcos ciegos en las paredes laterales reflejando un estilo gótico, de igual forma que sus ventanas en forma ojival que existieron en la parte alta de la capilla. Esta pequeña capilla queda cubierta por una cúpula de carácter mudéjar que descansa sobre un octógono con trompas en los ángulos. Esta parte pertenece al siglo XV o comienzos del siglo XVI. El cuerpo de la iglesia parece haber sufrido una reforma, en la que se revistieron los muros y se cubrió con una bóveda de yeso. Antiguamente debió tratarse de una de las enfermerías existentes, según dijo Ramírez Arellano, la capilla actual sería la antigua capilla del hospital con sus dos arcos torales “ para que, desde un lado y otro, pudieran oír misa al tiempo que pudieran cuidar a los enfermos.
En la capilla mayor hay un retablo de madera tallada de la segunda mitad del siglo XVIII que cobija la imagen del Cristo de la Misericordia, imagen realizada por la escuela de Martínez Montañés. Esta imagen ha sido restaurada recientemente por Miguel Arjona.
Según cuenta la leyenda, este Cristo fue encargado para la iglesia de Zalamea a un taller cordobés, y que al pasar por la ermita de la Caridad, los bueyes que tiraban de la carreta resistieron a seguir, interpretándose este hecho como un designio divino por que el crucificado estaba destinado a esta ermita.
Esta ermita se encuentra situada en as afueras de la población, en el ejido al norte del núcleo
urbano. Sin duda, es uno de los monumentos mellarienses más antiguos de esta villa, desconociendo su fecha de construcción.
Se trata de un edificio bajo medieval, siendo su titular la Virgen de Gracia, obra en madera policromada con un carácter sencillo. La documentación más antigua que conocemos sobre esta imagen, es de 1611.
Según cuenta la leyenda, la Virgen de Gracia se le apareció a un soldado en la Fuente Santa, situada en las proximidades de esta ermita, considerándose el agua de esta fuente milagrosa y con propiedades curativas, convirtiéndose junto a esta ermita en un lugar de peregrinación y romerías.
La Virgen de Gracia se le atribuyó una clara devoción de carácter militar, de forma que ya en el siglo XVII es muy probable que los soldados de esta villa donaran ofrendas a esta Virgen de gratitud tras su vuelta de las guerras imperiales. Posteriormente, en el siglo XVIII, Caballero Villamediana nos hablaba de la tradición de colgar mortajas y figurillas tales como manos y piernas, en testimonios de los prodigios que se le atribuían al Virgen.
Actualmente los antiguos muros de piedra de esta ermita están adornados con fotografías de todos aquellos soldados que han cumplido su permiso militar. Hablamos de un iglesia de una sola nave, con arcos perpiaños, todos de ladrillo muy abiertos y algo apuntados; su cubiertadebió ser de madera y posee una estructura a dos aguas. La capilla mayor se cubre con bóveda de crucería recorrida por nervios de ladrillo.
La única puerta es un simple arco de ladrillo precedido de un pórtico compuesto por cinco arcos de ladrillo de medio punto apoyados sobre capiteles y columnas de ladrillo que a su vez se sostienen en un poyo.
En la fachada principal del lado de la Epístola hay otro pórtico de ladrillo, pero estos son de construcciones más modernas.

Esta obra fue construida entre 1905 y 1908, por un rico propietario de la localidad, Pedro Celestino Romero del Santo, dedicándosela especialmente a su mujer Maria Manuela Díaz de Morales, que moría al poco tiempo de finalizar las obras. Posteriormente Don Celestino decidiría abandonar su palacete angustiado por la muerte de su mujer y por sentirse muy solo en una casa de tales dimensiones.
Según la documentación del registro de la Propiedad de Fuente Obejuna, sabemos que el palacete modernista se construye sobre tres fincas urbanas: una de ellas la obtuvo Don Celestino por herencia de su madre; la segunda, que perteneció a las capellanías de la parroquia la obtuvo por compra-venta, al igual que la tercera, tratándose en este ultimo caso de un huerto con un pozo y un olivo que limita con la plaza de Jesús del Nazareno.
Antes de morir Don Pedro Celestino, vendió esta casa al diputado José Castillejo Castillejo en la cantidad de 85.000 pesetas, el cual construyo la terraza actual, con el barandal que todavía se conserva, una cocina, unas caballerizas y otras dependencias en el propio patio de la casa.
El Señor Castillejo de acuerdo con su esposa Doña Carmen Gómez Montero, hicieron donación de este palacete al Ejercito Nacional durante la guerra civil.
Desafortunadamente ignoramos quien fue el autor de tal proyecto, pero lo cierto que nos encontramos ante un exuberante edificio de arquitectura modernista.
Su autor construye un edificio de planta cuadrada con una bella rotonda, consiguiendo una distribución de las estancias entorno a un patio interior cubierto por una claraboya y guardando una estricta simetría en la fachada principal. El cuerpo cilíndrico se dispone en dos pisos a modos de grandes miradores cubiertos por vidrieras multicolores; los vanos acristalados se interrumpen por columnas abalaustradas que sostienen una serie de arcos elípticos.
El cuerpo principal presenta tres plantas, mas un sótano y una azotea superior. La fachada principal, que asoma a la calle Doctor Miras Navarro, esta formado por
una puerta de arco de medio punto que sea abre en un hueco atrebolado que aprisiona dos columnitas, todo va desarrollando una serie de líneas curvas y circular a los lados de esta puerta existen dos vanos alargados a modo de tragaluces. En esta fachada podemos ver tres balcones con balaustrada de piedra, el central abierto y los dos laterales cerrados. El bacón cerrado del centro proyecta a su exterior un cuerpo con columnas y arcos que quedan cerrados por vidrieras. En los balcones abiertos existen las formas mixtilíneas culminando en un arco elíptico. Todo el edificio es finalmente coronado por el barandal de la terraza que evoca una crestería calada de huecos verticales con arcos de medio punto.Del interior de la casa cabe destacar el patio por ser, el elemento ordenador y centralizador de las distintas dependencias de la casa. Es un conjunto presidido por el interés, por el espacio y la iluminación conseguida a través de una amplia montera acristalada. De el arranca una escalare que sube al piso del intermedio del palacete; la parte superior de esta escalera esta sostenida por seis columnas: basamentos de forma tronco piramidal soportan los fustes de forma abalaustrada que se decoran con parejas de anillos; los capiteles son de flor de granado, mientras que los arcos tienen formas mixtilíneas y decoración vegetal a base de flores de girasol.
Los elementos decorativos se concentran en el zócalo, el enmarque de las puertas y en las escaleras. El zócalo es de mármol rojo veteado de blanco presentando líneas curvas y verticales, así como la flor de girasol como motivo central. En las puertas las decoración se centra en la parte superior del dintel colgando hacia ambos lados del marco y con una decoración vegetal destacando el girasol.
Podemos decir que en todo el edificio pueden verse materiales propios de la arquitectura moderna como el hierro, y el cemento armado así como la escasez del ladrillo.
El conocido palacete “ La Casa Cardona” fue y sigue siendo el emblema arquitectónico en Fuente Obejuna y provincia.
entre estas familias, destacaron los Montenegro, Henestrosa, Boza, Villamendiana, Soto, Sandoval y Castillejo. Sin embargo son escasas, en la actualidad las viviendas que han conservado su porte nobiliario solo unas cuantas del centro de la localidad han conservado alguna huella de su antiguo abolengo o mantienen aun algún escudo en su fachada. La mayoría de estas casas son fácilmente reconocibles por el trazo de sus portadas, presentando dos amplias plantas, que suelen tener un marco adintelado de granito y una ventana principal sobre la entrada. Del estudio de los timbres de los escudos nobiliarios, se desprenden de la mayor parte de estas casas eran propiedad de familias de hidalgos antiguos. f Con estos caracteres, y presentando algún escudo nobiliario, hemos de citar las siguientes viviendas: las casa de los Marqueses de Valdeloro, la casa de la familia Molina, casa de calle Pozuelo, casa de la calle Cordoba, casa de la familia Escobar del Rey, casa de los Morillos-Velardes; pero sin duda la mas importante es la casa de los marqueses de Valdeloro por ser la única que presenta una artística portada

labrada en piedra.










